ESPUELAS NATURALES O POSTIZAS

En el resultado de una pelea de gallos inciden varios factores, y desde luego, cada cual le da el lugar conveniente en cuanto al nivel de importancia.

Entre estos factores tenemos la casta, pedigrí, crianza, cuido, características o especificidades en la forma de combatir, tamaño, peso, y las espuelas como aspectos más notables.
En Cuba, el reglamento oficial para las peleas de gallos establece en su artículo No. 17:

“El largo de las espuelas será en las Ferias Territoriales y Nacionales de 22 milímetros medido en la pata del gallo, y se le suma el tronco cortado de 1 milímetro, lo que suma en total 23 milímetros. En el tocón se podrá poner tres o cuatro vueltas de hilo nada más, sin perjudicar el largo acordado u orientado. Las espuelas sólo podrán ser de gallos o kikiri, y el que las coloque de otro material será sancionado por la dirección de la Feria. Las espuelas, además, tienen que venir bien pulidas, si se comprueba que las medidas de las espuelas son superiores a las establecidas por esta instrucción, se puede anular la pelea, sin prejuicio de otras medidas disciplinarias que puedan tomarse con los infractores”.

Aunque no se habla de la espuela natural, se permite siempre y cuando se ajuste a la medida establecida y el contrario esté de acuerdo, pudiendo darse el caso que ambos contendientes usen naturales.

En las peleas “clandestinas” que aún se efectúan en varios territorios, no hay limitación en cuanto al tipo ni el largo de la espuela. Por lo general se ponen de acuerdo ambos galleros según el peso, el tamaño del gallo o sus propias conveniencias.

En la espuela natural tenemos que es la que realmente la madre naturaleza dio al gallo para su defensa, es muy fuerte, se regenera rápidamente y bien preparada es un arma muy eficaz, pero si la pelea se alarga por lo general tiende a disminuir la efectividad pues disminuye la fuerza en las patadas del gallo y entonces sólo penetra la punta, o sea, unos pocos milímetros.

Cuando hemos probado que nuestro gallo es cortador y queremos que pelee natural, debemos extremar cuidados desde que las espuelas miden 15 centímetros o más, limpiándolas primero una vez al mes y aplicando medicamentos que eviten la aparición de hongos y a la vez coadyuven al crecimiento de las mismas. Luego se dará atención sistemática con mayor frecuencia, cada dos o tres semanas, limpiándolas con navaja y puliendo con lija de grano fino y lana de pulir.

Con la espuela postiza tenemos la ventaja de que al tener un diámetro más fino, casi la mitad de la natural, penetra hasta la bota o amarre y esto la hace mucho más letal; por otra parte, además de aprovechar las espuelas de gallos, se fabrican de carey, espinas de pescado y plásticas. Tiene como desventajas el que se pueden partir durante la pelea; si el armador no es experimentado, se pueden aflojar, ligarse el gallo, autopincharse o lo más frecuente, si no están bien alineadas el gallo tira mucho y no hacen nada.

Existen algunos criterios en cuanto al tipo de espuela a utilizar en dependencia de las características del gallo y resultan válidas tanto para las postizas como naturales, siendo los de mayor interés:

El peso y tamaño del gallo son proporcionales al tamaño de la espuela, por lo que a mayor tamaño, usan mejor las más largas y por supuesto, más fuertes.
Si el gallo es de media batida, empujador y pelea bien pegado o enyugado, debe usar espuelas cortas y no tan curvas.
Para el gallo bajito que pique al contrario de frente, del cuello al buche, espuelas curvas y cortas.
El gallo que pelea de afuera, salidor, por encima, las admite más largas.
Para el gallo alto que pica a la cabeza, espuelas rectas o poco ángulo.
Ahora bien, cómo decidir cuando usar las naturales o postizas?

Hay muchos criterios al respecto, he observado muchas veces que en el cotejo de una pelea se pone como condición el que se le corten las naturales y se pongan postizas y según una muestra que tomé durante una temporada, sólo la tercera parte de los gallos que pelearon con naturales frente a postizas ganaron; el resto perdió o entabló en igual proporción. No obstante a ello, es evidente que cada una tiene sus ventajas y desventajas y no se puede ser radical, hay que evaluar específicamente lo que nos conviene acorde a lo que tenemos y podemos aprovechar.