LO QUE ME ENTRISTECE DE LOS GALLOS

Hay cosas que me entristecen de los gallos. El otro día miré como un campesino trataba de jugar su gallo. Lo metió en la pesa y su gallo pesaba lo mismo que el de un señor de mejor posición económica y le dijo: ¿A qué navaja? El campesino contesta: a tres líneas, amarra cinco mil dijo el señor. Yo se lo echo con 700, dijo el campesino. El señor se río sarcásticamente y le dio la espalda, el campesino no contestó y se retiró con su gallo. Y me dijo: ¡mire amigo, si ese señor se pusiera en mis condiciones, supiera que mi gallo es tan bueno como el de él!

A mí también me ha pasado lo mismo como gallero, amarra mil y yo pienso que son córdobas y resulta que son dólares.

¡He oído decir este gallo se jugó con 30 mil! Es buen gallo, eso no quiere decir que si las peleas son caras, los gallos sean buenos, si no que el dueño tiene mucha plata y se jacta no del gallo sino de la apuesta.

“Hay que hacer una gran diferencia entre los que le gustan los gallos de pelea o las peleas de gallos y sus apuestas”, mucha gente ha dicho que los gallos lo dejaron en la calle, no le echemos la culpa a los gallos; quien los dejó en la calle fueron las apuestas (la ambición).

Mi papá me decía que para jugar gallo toda la vida hay que jugar barato; hay una frase que dice: “No es pobre el que no tiene nada sino el que mucho desea”.

¿Es realmente un deporte el juego de gallos?

Yo creo que las apuestas le quitan el sabor a deporte. En el decálogo del gallero de Rafael Mañas Perdomo, el primer mandamiento dice: No preguntes con quien pelea tu gallo, yo no pregunto pero lo que pasa es que si la apuesta es alta esto te inhibe a echarla no por miedo al gallo ni al dueño, sino a la apuesta.

Hay muchos criadores que han invertido buen dinero en instalaciones, razas y su sueño es ver jugar su gallo, pero las apuestas no les permiten fajarse con esos gallos que se juegan con mucho dinero.

Se dice que en los gallos no existen las clases sociales y creo que así es, da lo mismo estar al lado de un ministro que con un campesino; a como dice un amigo puertorriqueño (Pitingo) el pobre y el rico se emparejan con la navaja, yo no es que trate que los que juegan caro jueguen barato, sino que hagamos un derby de castadores para que tengamos la oportunidad de fajarnos con los galleros de mucho dinero, ya que el derby es la forma más barata de competir y sacar al mejor castador y a ese si realmente se le puede llamar “El señor de los gallos”.

Nota: Esta inquietud fue expuesta por el Sr. Rivera, gallero nicaragüense, en una carta al Director de la revista Gente de Gallos.