PELEAS DE GALLOS TABLAS

Recientemente discrepé de un amigo, quien se vanagloriaba de tener como record diez peleas ganadas y tres tablas, por lo que se consideraba estar muy bien, invicto. Mi criterio respecto a las ganadas es favorable, pero en cuanto a las tablas merece otro análisis más profundo, pues aproximadamente en el 25 % de los casos tenemos que el resultado de las peleas efectuadas va hacia este casillero.

En toda pelea cotejada sólo pueden haber tres variantes de resultados al concluir la misma: GANAR, PERDER O TABLAS (IGUALADA).

Independientemente a que todos llevamos como objetivo la primera variante, pues para ello trabajamos y nos preparamos sicológicamente, y con más esmero atendemos a nuestro gladiador, no pocas veces se da la tercera variante, o sea, ni ganador, ni perdedor, TABLAS.

Por otra parte, satisfacción para el que está perdiendo, lo contrario para el que está ganando, ¡cuántas veces en una picada, un revuelo, una rebatida o un cambio de conducta es suficiente para igualar acciones o cambiar la pelea!

Según nuestro Reglamento, se considera que una pelea es tablas cuando al concluir el tiempo fijado para la pelea ambos gallos, están en el suelo y no en posición de combate, o ambos están peleando, o están separados ciegos o mal heridos, o privados y no hay combate, o ambos están huidos evidentemente y en la prueba de cobardía ninguno pica, o aunque no estén huidos, por causa de las heridas ninguno pica, o uno está herido y no puede picar y el otro huido tampoco pica, o los dos vuelan la valla y ninguno pica, o uno está mal herido y no pica y el otro está huido y tampoco lo hace.

También cuando en el minuto final de la pelea ambos están echados en el suelo, o ciegos pero abiertos buscándose, o ambos huidos, o los dos caen con las patas arriba y ninguno se para antes del minuto del conteo, o uno patas arriba y el otro echado.

Como podemos observar, hay varias posibilidades que conducen a las TABLAS y es muy notorio que el verdadero gallero, que conoce a fondo el pedigrí de su ejemplar, la preparación física, cuido y alimentación que ha tenido, sólo en última instancia de una virtual y amenazante derrota, se aferra a esta remota posibilidad, pues mientras se está ganando no se piensa en ello.

Si analizamos el resultado TABLAS desde dos puntos de vista objetivos, podemos decir que es una forma de NO PERDER y a la vez, una forma de NO GANAR.

En el primer caso hay que considerar que no se pierde la apuesta, tal vez no se pierda el ejemplar, no se restan puntos en el ranking y no se pierde la oportunidad de comprobar la estirpe y casta de nuestras crías.

En el segundo caso, es una forma de no ganar una apuesta, de no ganar un compromiso, de no ganar todos los puntos posibles en el ranking, de no ganar la satisfacción personal que siempre nos da una victoria, pero sobre todo, constituye una forma de no ganar para recuperar el tiempo y recursos invertidos en la cría y preparación del ejemplar.

Sin dudas, una muestra de insuficiencia, pues algo faltó para no lograr el objetivo principal. Por ello resulta muy importante evaluar después de cada pelea no sólo la valía o suerte del contrario, sino qué hizo y qué dejó de hacer el nuestro; qué tenía y qué dejó de tener, qué hicimos y qué dejamos de hacer tanto en la función de criadores como el en el oficio de galleros y sobre todas las cosas, qué hacer para que nos corresponda siempre la primer variante de resultado, el mejor y más deseado: GANAR.