PENSAMIENTO DE UN AMARRADOR

En el momento en que entras al anillo a participar en conjunto con tu gallo siendo protagonista en un evento en el cual el principal contendiente es él, orgulloso de su plumaje, poderoso, con una bravura incontenible que por su casta y valentía merece admiración y respeto, sientes una gran satisfacción al poder participar activamente en equipo con tu gallo.

Lo ayudas y lo apoyas en momentos que son cruciales en su vida, no solo en las buenas sino también en las malas. Son escasos los minutos o segundos en los que juntos tienen que tomar decisiones y acciones que son definitivas tanto para el gallo como para el soltador. Para el gallo son de vida o muerte y para el soltador son el triunfo o la derrota, sin poder tener el mínimo de error o titubeo ya que como equipo se juega con el 50% y 50% y es por esto que es importante tener un buen acoplamiento entre los dos participantes.

En la pelea no solo compites contra el gallo y el soltador contrario, sino que tambien contra el juez, el publicó, las estadísticas y la suerte que es la más difícil, ya que ganarle a ella es imposible.

Al principio el anillo es como un dragón que en cualquier momento te puede devorar pero si logras dominarlo es noble, confortable, y cómplice de tus triunfos y derrotas. Te sientes a gusto en él, te da seguridad y satisfacciones.

Sientes una gran responsabilidad y compromiso con la adrelinalina recorriendo tu cuerpo al 100 por hora. Te concentras, apagas tus oídos y te preparas para cualquier situación que se presente para poder improvisar los reflejos activos de las buenas decisiones que son importantísimas.

Él publico al que debes tu superación es el critico más imparcial y tajante que te premia o te sanciona sin la mas mínima consideración, y a la ves te reta a superarte o de lo contrario te hacen pedazos.