LA AGRESIVIDAD DEL GALLO EN LAS ESPECIES MENORES

Las especies menores desembocan su agresividad regularmente por sexo, comida, espacio. Son muy comunes las actitudes agresivas que continuamente están enviando un mensaje de advertencia….Regularmente está casi siempre asociada a la sexualidad, cuando menos en el GALLO, EL CONEJO, EL SAPO….y muchos etcéteras más.

El sapo defiende con verdadero valor, fuerza y determinación la red de huevecillos que ha fertilizado una vez que la hembra aceptó al macho. Las peleas son verdaderos combates de fuerza, velocidad y fiereza.

El conejo, ese hermoso animalito que despierta tanta ternura a los niños y que sus mamás prefieren para compañía (en lindo peluche) de sus hijos pequeños. Ese roedor, es un tremendo luchador. El líder enfrenta a sus hermanos CASTRÁNDOLOS con sus afilados dientes y cuando ha provocado las peleas con cada uno y acertado sus dentellones en los testículos de sus hermanos, queda como único macho a engendrar la próxima camada de gazapos que siempre es muy numerosa.

Entre los etcéteras podremos enumerar a los ciervos, los caballos, los bóvidos, los mamíferos de garra y colmillo, los peces, los coleópteros como el grillo, el escorpión etc. En época de celo se tornan terriblemente agresivos.

El Gallo parece ser que es el único que vive en celo constante todo el año. Si bien baja un poco su actividad sexual (solo un poco) en la época del cambio de pluma pero es debido a que la hembra tiene pluma tierna y se duele cuando el gallo intenta subirse a su lomo y efectuar la cópula. Luego sólo se aparea con las que están mas adelantadas ó atrasadas del cambio de pluma. Esta ave, proveniente de un reptil que cambió escamas por plumas y aprendió a volar.

La teoría mas moderna afirma que evolucionó de un dinosaurio (el velociraptor fue del tamaño de un pavo). Sus reflejos son fantásticos. Tiene la rapidez de esquivar el veloz y mortal espolón de un rival y contraatacar metiendo sus propias puyas en cuerpo y cabeza del oponente, a velocidades increíbles.

Así como el serpentario y el correcaminos esquiva el mortal lancetazo de la víbora y él acierta con gran precisión el picotazo en el ojo del reptil, distrayéndolo con movimientos velocísimos de sus alas.

Estas cualidades le vienen al gallo en su mapa genético desde el progenitor salvaje (Gallus-gallus-bankiva) hasta sus actuales descendientes (los gallos de pelea, salvajes evolucionados) que el hombre ha venido recriando por siglos, seleccionando los mejores peleadores y mas valientes, que tienen el umbral del dolor mas profundo y por tal persisten en la pelea hasta lograr vencer ó quedar vencidos en el intento.

Esto no está inducido por el hombre, lo trae el gallo en su código genético, al igual que el caballo: quien, cuando fue salvaje enfrentó a felinos nocturnos y sigilosos. El caballo solo dormitaba por momentos y su defensa fue estar alerta. Su oído, su excelente visión nocturna y su velocidad. Siglos después, ya no es salvaje. Aún así hoy el caballo solo dormita por lapsos pequeños y al menor ruido raro se dispara como resorte. Este ejemplo es a manera de comprender como se transmite la herencia genética desde el lejano pasado.

De igual forma el gallo desarrolló el instinto de pelea desde el amanecer de los siglos y lo trae integrado a su código genético. Tal como el toro de lidia, sus dotes de luchador.

Las sociedades que pretenden prohibirlo, lograrán solo extinguir la forma de vida que dio origen a todas las razas de gallinas que nos alimentan (el bankiva padre de todos los gallos del mundo )y desaparecerá, ya que al prohibir el macho, la hembra se extinguirá pues no es rentable criarla por su talla pequeña, para carne, huevos ó jamones ya que algunas ramas de la especie fueron ya dirigidas en ese sentido y son mas aptas.

Insistimos en que el gallo debe ser considerado parte de la cultura de la humanidad. Y sus detractores como entes que no comprenden el mundo en que viven y serán los que extingan ésta forma de vida. Qué como la víbora, la paloma y el mosquito, también son parte de la creación. A los galleros se les considere como preservadores de esta especie salvaje-evolucionada (con la evolución que le dieron los siglos transcurridos en domesticidad) y al deporte de la competencia gallística, sea reconocida como ARTE-DEPORTE.