SELECCIONAR UN BUEN PIE DE CRÍA

El primer paso para poder seleccionar un buen pie de cría es que el seleccionador potencial sepa de gallos. Para esto debe acercarse a los criadores exitosos, así como los preparadores reconocidos. Deberá hacer preguntas, platicar con ellos, buscar la verdad y eliminar las mentiras. Es muy importante el tener en mente la siguiente máxima: “el éxito no se discute”. Se aprende del éxito y se debe reconocer. No vale hacerse el tonto uno mismo, buscando justificaciones a la derrota. El segundo paso y muy importante, es el frecuentar los torneos de gallos importantes, en donde se aprende a conocer los buenos gallos. A estos dos primeros pasos yo les llamo “Tarea”. Y como los niños en edad escolar, ya hecha la tarea, podemos ir al recreo. En nuestro caso, sería la selección del pie de cría, lo cual haremos mejor una vez que ya tengamos claro en la mente el tipo de gallos que deseamos criar.
EL-GALLO-PADRE

Mucho se ha escrito al respecto, por lo que voy a presentar solo conceptos generales, pero que los considero claves. El gallo debe ser alto, bien proporcionado, bonito en su estampa y que provenga de una familia reconocida por su valor. Hay quien dice: “No importa si el gallo es feo y petizo, si es ganador”. Puede serlo, pero sus hijos…lo serán?

Un gallo alto y bien conformado (balanceado) lleva ventaja durante la pelea sobre su rival. Este debe ser bueno con las espuelas y tener una buena posición de combate. Es de suma importancia que el gallo sea balanceado, o sea, que siendo alto no sea una garza. Esto es muy importante para no perder el balance corporal durante la pelea. Además, los gallos de constitución delgada por lo general son débiles y no aguantan el castigo. Sus cuellos y extremidades son poco musculosos y a la larga se cansan o se doblegan a los golpes recibidos. Debe tenerse extremo cuidado al seleccionarse un gallo para semental. Que sea digno representativo de la familia que proviene. Sus hermanos deben haber sido estrellas de la valla en donde pelearon bien y se portaron finos. Nunca debe usarse un gallo como semental si no se conocen los antecedentes familiares. Las espuelas deben estar colocadas en la parte baja de la caña, cerca del dedo trasero de la pata. Esto es señal de que el gallo es heridor. Los gallos con las espuelas altas son poco cortadores y además tienen poco poder (punch). Cuando hablamos de fuerza o poder de un gallo, nos referimos a la capacidad innata de golpear haciendo daño al rival. O sea, lo que en boxeo se llama punch. Esta es una característica heredada. Esto no se lo puede dar ningún preparador. Esta virtud se la da al gallo en corral de cría cuando se lo heredan de sus progenitores. Esta es una característica que solo la podemos detectar cuando topamos o bien durante la pelea. Los gallos poderosos no necesariamente hacen mucho ruido al golpear. Por el contrario, generalmente son gallos que no hacen mucho ruido al patear, pero su efecto es devastador en el rival. Algunos gallos van perdiendo este poder según avanza la pelea. Esto puede deberse a tres causas:

1. Falta de casta y según se va ahondando la pelea, le va saliendo lo corriente. No necesariamente huye, simplemente la cobardía no le permite seguir peleando con todo el vigor que es necesario.
2. Se puede deber a que el gallo se canse por falta de una buena condición física.
3. Existen vetas o familias en donde existen defectos físicos funcionales por los cuales el individuo nunca llega a acondicionarse. Simplemente pelean unos minutos y después se les van las fuerzas. Puesto que esto es hereditario, necesitamos seleccionar aves con buen pulmón natural. Esto facilita la preparación y además nunca dejaran de golpear con fuerza aunque sea el final de la pelea. Otro atributo indispensable es su capacidad de combatir. Siempre debe estar alerta durante la pelea y nunca quedarse quieto a merced de su rival.
Debe tener buenos reflejos y saber coordinar sus movimientos de ataque y defensa. Debe saber aprovechar los errores de su rival en el combate y acabarlo cuando lo sienta débil y/o disminuido. Nunca deberá bajar la cabeza, lo cual es un defecto que se paga con la vida del gallo y la plata del dueño.
LA-GALLINA-MADRE
Esta elección es más difícil, ya que no la vemos combatir como a los machos. Debemos depender de la buena fe y honestidad del criador que nos va a proporcionar las gallinas.
Las únicas cualidades que podemos evaluar son las fenotípicas. Que sean altas, bien balanceadas y sin defectos físicos visibles. Se debe buscar un fenotipo (o sea un conjunto de caracteres externos y factores heredados de sus padres) femenino, que no sean toscas. De un tamaño medio y con ojos vivaces. Cerciorarse de que estén sanas, que sean activas y de ser posible, buscar la gallina dominante. Esta debe ser hermana de buenos gallos, hija de un triunfador y que todos sus parientes machos hayan sido finos, que ninguno haya “cantado la gallina” (se haya corrido) y se distingan por su buen pelear. En mi experiencia, cuando tenemos una buena familia y de ahí obtenemos una excelente madre, está casi siempre transmite mejor sus cualidades que los machos. Sus crías son más parejas que los provenientes de un buen semental. Lo recomendable es que cada criador forme su familia propia de hembras y las use como base para futuras cruzas.